Con solo 24 años, Noemí Barra Gómez, Técnico en Enfermería y monitora de danzas folklóricas, decidió asumir un nuevo desafío con un objetivo claro: visibilizar el valor de la cultura, el trabajo comunitario y la fuerza transformadora de la danza.
Hace siete años llegó a vivir a Rengo, comuna que según cuenta se convirtió en el lugar donde construyó su vida. Allí formó su familia, se convirtió en madre y desarrolló un proyecto cultural que hoy es parte fundamental de su identidad: la Agrupación Folklórica Danzares de Rengo.
Como directora de la agrupación, trabaja activamente con adolescentes y adultos, promoviendo el folklore como una herramienta de formación y comunidad. “La danza no es solo escenario, es disciplina, contención, identidad y transformación social”, afirma.
Dentro del trabajo de Danzares de Rengo, uno de los pilares es la difusión de la Cueca, expresión cultural emblemática del país. Además, el grupo destaca por su enfoque en la cultura de Rapa Nui, la cual promueven según explica Barra con profundo respeto, responsabilidad y valoración de sus raíces.
Noemí asegura que su motivación no responde a estereotipos, sino al deseo de representar a quienes trabajan silenciosamente por mantener vivas las tradiciones. “Quiero visibilizar que la danza transforma vidas, que el arte une generaciones y que nuestras tradiciones deben seguir vivas en cada escenario y en cada corazón”, señala.
Con humildad y compromiso, la joven dirigente cultural espera contar con el apoyo de la comunidad en este nuevo desafío, convencida de que el folklore y el arte siguen siendo una poderosa herramienta para fortalecer la identidad y el tejido social.


