El Hospital de Marchigüe desarrolló la octava Jornada de Salud Mental, instancia de reflexión y formación de los funcionarios de la red de salud mental de la región de O’Higgins.

El Hospital de Marchigüe desarrolló la octava Jornada de Salud Mental, trabajo que ha sido destacado a través del programa de Apoyo a las Buenas Prácticas en Atención Primaria y de la cual se desprende el libro: “Algunas contribuciones psicoanalíticas a la salud pública” (2019).
siquiatra foto de archivoEn esta oportunidad, la jornada se enfocó en el abordaje de los trastornos de personalidad en tiempos de pandemia.  La actividad vía streaming estuvo a cargo del Dr. Manuel Álvarez Huitrayao, coordinador del programa de trastornos de personalidad de la unidad de Psiquiatría del Hospital de Ovalle y participaron funcionarios de todos los niveles de atención de la Red de Salud Mental de O’Higgins. Una vez finalizada la jornada, la unidad organizadora dialogó con el expositor para comunicar algunos conceptos trabajados en la jornada, desde donde se desprenden las siguientes preguntas:

¿Es posible realizar alguna definición sobre lo que es un diagnóstico de trastorno de la personalidad?

“Los trastornos de personalidad son un proceso de construcción subjetiva, que dan cuenta de una respuesta posible a los acontecimientos que un sujeto ha atravesado en el contexto cultural en el que vive, considerando en ello la combinación de las dimensiones caracterológicas, sociales, políticas y económicas. Es decir, es necesario pensar al sujeto en estado límite (como lo llama Jean-Jacques Rassial), como un modo de habitar de acuerdo con ciertas condiciones y determinantes sociales. En este sentido, el sujeto límite puede ser considerado como un efecto de la época contemporánea”.

“Dentro de las características principales, es importante distinguir entre el campo fenomenológico, es decir, cómo se presentan el paciente frente al clínico en las entrevistas, de la semiología, es decir, los signos clínicos que presentan los pacientes, tanto a nivel del pensamiento, lenguaje, percepción, afectividad, conciencia, entre otros aspectos, de la constitución y funcionamiento psíquico que cada paciente, desde su singularidad que puede presentar”.

“En cuanto a lo general del diagnóstico de los estados límites, las investigaciones actuales comparten la idea de que hay una heterogeneidad sintomática, lo que se denomina como polisintomatología. En ese sentido, la inestabilidad emocional generalmente reactiva, una biografía accidentada, la heteroculpabilidad, un desborde emocional constante, la impulsividad, la alternancia misma en sus trabajos terapéuticos, pueden ser indicadores diagnósticos, así como cierto tipo de mecanismos defensivos marcados por un modo de escisión psíquica, y particularmente un modo de relación oscilante con el otro”.

¿Cómo afectan los tiempos actuales a un paciente y cuáles son sus recomendaciones?

“El momento actual de pandemia supone una cierta desorientación subjetiva, es decir, ese momento cuando se pierden los soportes y las huellas en las que una persona sostenía su vida. Según las investigaciones, los estados límites  son con frecuencia altamente dependiente de la realidad del otro para llevar su vida. Entonces si pensamos que hoy en día no se cuenta como antes con el otro, ya se puede visualizar algunas complicaciones. Por decirlo de alguna manera, es posible que se pierda una cierta homeostasis, o una cierta solución que cada paciente había encontrado para el día a día. En este sentido algo se puede trastocar, y con ello desencadenar estados angustiosos, frente a los cuales este tipo de pacientes (particularmente los graves) muchas veces requiere de ayuda profesional para reacondicionar su vida al momento actual, o bien para reorientarse. De este modo aconsejaría pedir apoyo profesional si aparecen montos de angustia elevados, no poder dormir, no querer comer, perder las motivaciones, no saber qué hacer, estar demasiado irritable, lábil emocionalmente, no poder pensar, sentirse paralizado(a), no tolerar la soledad, pueden ser signos de ello”.

 ¿De qué manera el abordaje psicoanalítico de los trastornos de la personalidad puede contribuir a los tratamientos en la salud mental pública?

“La propuesta psicoanalítica permite comprender, no sólo las complejidades innatas a la vida en sociedad, y el malestar en la cultura (las psicopatologías), sino que también reconocer los modos como estas dimensiones se juegan en cada quien. Frente a esto, al ser el campo de los trastornos de personalidad un terreno complejo se requiere también de marcos referenciales que asuman dicha complejidad. Pienso por ejemplo que pensar los casos desde la noción de transferencia, es decir y para decirlo de manera simple, desde la idea que algo de la historia y de la constitución psíquica (el cómo se ha conformado una persona) de un paciente se pone en juego, se repite en la consulta al ser atendido por el tratante, permite no sólo conocer a los pacientes de mejor manera, sino que buscar en su propia historia relatada en el espacio clínico, las posibles soluciones a los momentos de angustia o desestabilización”.

“Uno de los grandes aportes del psicoanálisis a la salud pública es un modo de escucha particular, que intenta atender a la singularidad del paciente, en este sentido a los aspectos inconscientes, irrepetibles e inéditos que los conforman”.

Usted coordina un programa innovador en el Hospital de Ovalle ¿Por qué puede ser necesario el replicar experiencias como estas en otros lugares?

“Efectivamente ha sido un programa pionero no sólo en la región, sino también a nivel nacional. Se hace necesario seguir abriendo programas destinados a los TDP, dado que por una parte, la prevalencia que tienen estas psicopatologías en el ámbito de la salud mental es alta, en nuestro caso del total de pacientes atendidos aproximadamente un 20% está con este diagnóstico, y por otra, debido a que requieren de una atención especializada, dada las diversas dificultades que supone el trabajo clínico en este campo, como los riesgos vitales que en ocasiones experimentan los pacientes o su entorno (…) El instaurar programas definidos para esta área clínica, permite establecer modos de intervención, tiempos, destinación de recursos humanos y económicos enfocados en lo particular de esta psicopatología, que no tiene las mismas características que otras patologías del ámbito de la salud mental. Programas destinados de este modo, permiten además de lo mencionado, evitar la recurrencia de consultas no sólo en el área de la salud mental sino en diversas áreas de la medicina”.

¿Qué palabras puede entregarles a los estudiantes y profesionales de salud mental que se están iniciando en este trabajo?

“El poder formarse de manera rigurosa en los textos clínicos y psicopatológicos (en mi caso psicoanalíticos, filosóficos y de la psiquiatría clásica), dado que hay una larga historia que antecede nuestras intervenciones, nuestra clínica se sostiene sobre un marco referencial que, si no conocemos, podemos perdernos con facilidad, o estar haciendo de más o de menos según cada caso requiere”.

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