El primer Gobernador que tuvo el Departamento de Caupolicán, capital Rengo, fue don Manuel Alvarado, nombrado por el Presidente de la República don Manuel Bulnes Prieto en año 1846.

Su primera tarea que se dispuso hacer el Sr. Gobernador don Manuel Alvarado, fue tomar el plano de Villa Rengo. El plano había contemplado “Veinte cinco manzanas cortadas en ángulos rectos, formando calles anchas en dirección de los puntos cardinales, agrupadas alrededor de una plaza”, las manzanas debían tener una longitud de 116 mts. Por costado. El Gobernador quiso iniciar los trabajos con la construcción de la Plaza, pues Rengo en esa época era una larga calle, con algunos poblados en su entorno zonal. Carente de paseos públicos, crecía en forma desordenada, merecía que alguien con autoridad, se preocupara de formación regular y se ubicó en terrenos del Estado lugar donde existe hasta el día de hoy.

Gobernador como Alcalde, tenían conciencia que la plazas son los lugares más importantes de los centros de población, por lo tanto su ubicación debía estar revestida de futuro. En primera instancia tuvo 116 mts. De longitud norte y sur. Dentro de esta superficie se delinearon pasillos y jardines. El Gobernador encargo árboles que llegaron en mayo de 1856. Alguno de éstos aún se conservan en  costado norte de la Plaza, los otros sucumbieron con el paso del tiempo. También hubo una donación de árboles de los vecinos, fue un largo proceso se plantaron araucarias, palmeras, pinos, encinas, pataguas, magnolios, y una gran variedad que le daban a la plaza las dimensiones de un bosque. A comienzos del presente siglo, siendo Alcalde el Sr. Don José de la Cruz Villaseca, se ordenó la plantación de naranjos por los costados sur y poniente, esto duro poco dado que siendo Alcalde don Valentín Nicoletti N. los arranco y fueron reemplazados por árboles “duraznos de flor”. Así se construyó nuestra querida Plaza de Armas De Rengo por Sr. Gobernador don Manuel Alvarado.

Año 1858, siendo Gobernador don Manuel Portales, se instalaron en Plaza los primeros bancos de madera hechos por maestros artesanos renguinos. En los pasillos interiores se acondicionaron algunos troncos de árboles que servían de asiento. Después en el año 1880, se pusieron bancos de piedra rosada esculpidos en las canteras de Pelequén. Eran treinta bancos para 4 personas cada uno; estos fueron desapareciendo en forma misteriosa, lográndose conservar no más de 3 de ellos que se instalaron en la Av. Bisquertt. Hacia el año 1890 fueron famosas las retretas que se ejecutaron a cargo del Sargento 1°, del Batallón Cívico Caupolicán don Juan Orellana. En año 1890 la Municipalidad compra el terreno contiguo al costado Norte de la Plaza, en la intersección que formaba el Paseo Lautaro (hoy Bisquertt). Y la continuación de su costado poniente. Así quedo formada la Plazuela que se denominó “El Encanto”. Más tarde la Plazuela llevó el nombre de un soldado renguino que destaco en la Guerra del Pacifico 1879, don Benigno Román Corral. Este lugar se convirtió en un lugar de celebraciones elegido por el Pueblo, ahí se realizaban bailes, para esperar el Año Nuevo, para escuchar las retretas que ofrecían las bandas de los Batallones Cívicos o el Orfeón Municipal los días domingos, y todo tipo de actividades ciudadanas. (pag. 107,108. Libro O. Muñoz S.).

Historia del  Quiosco (Odeón) de la Plaza de Armas;

En el año 1907, el vecino don Juan DupratJaboín, donó de su peculio un quiosco de madera destinado para todas las actividades de la ciudad. Por cerca de 50 años Fue testigo de muchos acontecimientos políticos sociales, culturales, etc. Merece consideración histórica. Después corría el año 1956, el “Rotary Club de Rengo” inicia una campaña en la ciudad para construir un Quiosco más grande acorde al progreso de la Plaza y la ciudad, se organizan rifas, bailes, se reciben aportes, todo Rengo colaboró. Ahí está el Quiosco hasta el día de Hoy, de bellas formas y sólida construcción. Del Quiosco anterior no se supo nada, lo justo sería colocar en una placa, el nombre de Don Juan DupratJaboin, dado que fue fundador del primer Quiosco para Rengo. (Nobleza obliga).

Historia de La Pileta De Agua

Es una Pileta de estilo morisco en combinación de piedra y fierro forjado, en el año 1881, fue instada por orden del Gobernador, don Carlos Vandorsee. La verdad es que no se encuentran antecedentes de su procedencia, es decir donde se adquirió, compró, su destino, etc. La historia contada por los renguinos de la época, dicen: que esa Pileta es un trofeo de guerra que se trajo desde el Perú, durante la ocupación de Lima en 1880. Aún más, en una ocasión se escuchó esta historia al Oficial Renguino, Veterano de la Guerra del Pacífico, don Benigno Román Corral quién decía: “que un alto Oficial del Ejército de Ocupación dispuso el envío de esta Pileta de Agua a una ciudad del Sur del País. Para ello ordenó al Renguino, Sargento Pinto, que la llevara desarmada, a lomo de mulas, al destino que le indicaba. El Sargento a cargo de un grupo de soldados cumplía la orden. A los tres meses de viaje llegaban a Rengo y se instalaron en la Plaza. Como Pinto era de Popeta aprovecho su paso por esta ciudad para ir a visitar a su esposa que, cuando salió enrolado al norte en el primer Enganche, ella se encontraba en avanzado estado de gravidez. Dejó al grupo de soldados que lo acompañaban en la Plaza custodiando la carga y se dirigió a su casa. Cuando llegó a Popeta nadie se atrevía contarle la mala noticia que a su mujer había sido vegada y muerta junto a su hijo; pero un vecino le relato lo sucedido. El Jefe de la Policía de Chanqueahue le había dado muerte, porque ella se había resistido a sus requerimientos amorosos.  Desde ese mismo momento Pinto se dio a la tarea de encontrar al Jefe de  la Policía, y lo encontró en un Boliche cercano a la Estación del Ferrocarril del Sur, ahí mismo le dio muerte con su corvo arrastrándolo hasta tirarlo al paso de un Tren de carga, enseguida se encaminó hacia la Plaza y les relato a sus compañeros lo sucedido. A Pinto lo comenzó a perseguir la Justicia, más sus compañeros hicieron comparsa con su Jefe y se fueron a esconder a los Bosques del Chaval de Coinco. Como al paso de los días fueron necesitando alimentos efectuaron salteos en diferentes casas y fundos de la zona. Tomaron fama de bandidos despiadados siendo conocidos con el nombre bandidos del Chaval de la Pileta, como las piedras quedaron tirados ahí y nadie conocía su destino. El Sr. Alcalde don Diego Ladrón de Guevara, por orden del Sr. Gobernador, la hizo instalar en año 1893, en el mismo lugar que hoy ocupa.                           Con el correr del tiempo los bandidos fueron abatidos y Pinto, a quién se le conocía con el nombre de “Cotonías”, perseguido por un cuerpo de Policías, creado con el fin de perseguirlo, costado por la Municipalidad, arrancó hacia el interior del Río Claro hacia la cordillera, con el propósito de pasar hacia a la Argentina mes de Mayo de 1882. Durante el viaje comenzó a nevar copiosamente debiendo guarecerse bajos unas rocas. Desmontó, encendió una fogata y preparó un jarro de Té de Burro, reposo un rato y cuando se alisto para seguir su marcha su caballo se le fue en busca de pasto, dejándolo abandonado a su suerte, pues no era posible salir a buscarlo dado la nevazón seguía copiosamente. Pasaron los días, la alimentación se terminó y Pinto alias “cotonías”, no podía salir de su refugio porque la nieve continuaba formando una blanca sábana. Contaban los viejos del lugar que, cuando  don José Toribio Latorre descubrió el mineral “El Rosario”, encontró el esqueleto de un hombre encorvado sobre sus rodillas, riéndose (todos los que mueren helados presentan eta característica). Así murió Pinto. Esta amena leyenda renguina, se agrega que cuando florecen los árboles del magnolio en la Plaza de Rengo, a eso de la medianoche, se ve pasar una pareja, tomados por la cintura, que pasean por los jardines interiores. Son los espíritus de Pinto y su mujer que han seguido amándose más allá de la muerte.

Historia La Estatua del “Toqui Caupolicán”.

Esta Estatua fue adquirida en 1880 al agricultor de Pichiguao, don Pedro María Gallo, en la cantidad de $ 240, dinero que se obtuvo mediante subscripción popular. Era Gobernador don Carlos Vandorsee. Esta Estatua es auténtica del autor de la obra, es una de las pocas vaciadas al metal por propio escultor de fama internacional, don Nicanor Plaza. Aunque existen muchas personas que aseguran se trata de un elogio a los mohicanos, aborígenes de raza cobriza. Pero la ciudadanía a través del tiempo ha terminado por aceptarla como exponente de los hijos de Arauco, pese a la impropiedad de los detalles étnicos, de la vestimenta con plumas, como por la mayor estatura, la nariz aguileña y el cintillo que nunca fue usado por estos aborígenes. Bajo el pedestal del original había una  plancha que decía: thelast of de mohican”.  Nicanor hizo tres Estatuas en Chile, Rengo, Lota y Cerro Santa Lucía Santiago.

El Monolito de Concreto Centro de La Plaza

Es un pequeño monolito de concreto con inscripciones en sus paredes laterales. Se ha prestado a equívoco para muchas personas que han querido  ver en él la referencia de estar significando que ahí se encontraría “la mitad del territorio nacional”. ¡No es así! Ese monolito quedó a comienzos del siglo, cuando el Instituto Geográfico Militar hizo un levantamiento topográfico de la zona señalando el eje longitudinal del sector estudiado, incluyendo la altitud de Rengo con respecto al nivel del mar (319 m.s.n.m.).

En los años 1890, adelante las retretas de los días domingos que se efectuaban en la Plaza, a las 11.00 hrs. En invierno y en verano 19.00 hrs. Por la banda Instrumental del Batallón Cívico de Rengo, a cargo del Sargento 1° don Juan Orellana. Costumbre que se mantuvo hasta unos años atrás.                   (Fuente. L. Crónicas de Rengo).

Fernando Zapata Abarca.                                                                                                   Encargado de Proyecto Museo Histórico Municipal de Rengo.
Fernando Zapata Abarca.   Encargado de Proyecto Museo Histórico Municipal de Rengo.

 

Rengo, Mayo 2019.

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