Jorge_Gillies ALTA (1)

Es un lugar común señalar que en términos comunicacionales una imagen vale más que mil palabras. Pero ello no deja de ser un mito.

Baste recordar que dos de los hechos de la historia reciente más fotografiados y televisados -el asesinato de Kennedy y el ataque a las Torres Gemelas- nunca han podido ser totalmente aclarados.

El experto en comunicaciones Lorenzo Sánchez detectó seis competencias que ejerce  todo observador de una imagen. La competencia icónica tiene que ver con el reconocimiento de objetos;  la narrativa,  con el reconocimiento de la acción; la enciclopédica,  con el conocimiento del contexto; la lingüística, con la comprensión del texto asociado; la modal, con el reconocimiento de época; y la estética,  con la aceptación o rechazo generados por la imagen.

A ellas se suma el factor ideológico, un filtro político-cultural que genera una preferencia previa a la observación: es decir, un partidario de Guaidó siempre va a estar predispuesto a que una manifestación a favor de su líder se vea más numerosa que una a favor de Maduro, y viceversa.

Este factor es especialmente relevante en la comunicación política, al igual que la competencia enciclopédica: no es lo mismo observar un edificio bombardeado que saber que se trata de La Moneda el 11 de septiembre de 1973.

No hay, por tanto, ni emisores ni observadores “objetivos” en términos de imagen, menos en la comunicación política.

Por Jorge Gillies, periodista y académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de la Comunicación Social, UTEM

 

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