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Fernando Zapata Abarca Encargado Oficina Pro- Museo Histórico Municipal  de Rengo.

Salió don Tomás Marín de Poveda desde España a mediados de 1690, para venir a Chile, vía Buenos Aires. Contaba entonces con 70 años de edad. En Mendoza se hizo recibir de Gobernador en los primeros días de Diciembre de 1691, y el 5 de Enero de 1692 hizo su entrada solemne a Santiago del Nuevo Extremo. Previo juramento de estilo tomó en sus manos la dirección del gobierno de Chile. El teniente General de Caballería de Ejército Español prendía en su pecho la gran cruz de la Orden de Santiago.

Mediados de 1692 partió a Concepción para hacer repartos de tierras a los situados atrasados hasta entonces; para recibirse del y para casarse con doña Juana Urdanegui Laxan i Recalde, quien había viajado desde Lima a casa de unos familiares con ese objeto.

Fue en este viaje al Sur cuando don Tomás Marín de Poveda, buscando nuevas rutas que permitieran alejarse un tanto del camino Real que, en esa zona pasaba por Copequén, Guacarhue, Estacada, Malloa, El Tambo. Etc. Cruzó el Río Cachapoal, vadeándolo a la altura de Lo Miranda y, siguiendo una senda que hizo a golpes de machete y rozón, alcanzó hasta donde había escuchado decir que existían unos  caseríos compuestos de varias poblaciones diseminadas y que algunos les llamaban los “Caseríos de Santa Ana”. Eran los primeros días del mes de Noviembre de 1692.

El Gobernador había tenido noticias en Santiago sobre la productividad de estas tierras que le pertenecían al Reino y, por lo tanto eran tierras vacantes de las cuales podía disponer, don Tomás Marín de Poveda sabía que estas tierras estaban ubicadas cerca de la Pre-Cordillera, un buen Río, circundadas por “Tumbaos” indígenas dispuestos a la Paz, muy distinto de lo que acontecía del camino Real escenario de frecuentes salteos y “malones”.

La belleza de los campos, el clima saludable, las aguas cristalinas del Río Claro, algunas Rucas o Mediaguas de algunos avezados que constituían la avanzada de la Conquista en esta zona, otras casas diseminadas  que formaban una especie de cinturón del lugar elegido, tales como Rinconada de Los Rodríguez, Lo Césares, Lo Migueles, Lo Cartagena, Lo de Lobo, etc. Los Tumbaos de Popeta y Huilquío, La Chimba, Chanqueahue, Panquehue, La Puntilla, El Cóbil, etc. Determinaron al Fundador echar las bases de un “Lugar de Río Claro”, con cuyo nombre entre en las páginas de la historia, los primeros días de Noviembre de 1692, en la ciudad de Rengo, para transformarse con el andar de los años en su nuevo emplazamiento en la ciudad de Rengo.

Don Francisco Antonio Encina al referirse a don Tomás Marín de Poveda, dice:

“Marín de Poveda, antítesis completa de Garro, acariciaba la posibilidad de conquistar espiritualmente Arauco por medio de las misiones y, espoleado por los Jesuítas, orientó su gobierno desde un comienzo en la pretensión tan veces fallida. Como primera providencia, convocó a un nuevo parlamento en los alrededores de Yumbel, que, como los anteriores, fue un gran éxito aparente, pues los mapuches aceptaron las misiones, vivir en las ciudades, en una palabra, civilizarse. De inmediato puso manos a la obra en la fundación de una y otras. A poco podía enumerar las de Imperial, Boroa, Repocura, Tucapel, Peñeluas, Virquén, Mulchen, etc. Con 15 religiosos estables y un subsidio de quince mil pesos. Martín de Poveda su objetivo era dominar el pueblo mapuche a través de la evangelización con los religiosos imponer la monogamia, bautizar y el matrimonio, niños que rezaran, tarea bastante difícil, los mapuches aceptaron en parte el poder de Poveda.

Entre los años 1692 y 1694 don Tomás Marín de Poveda celebró tres grandes parlamentos. El primero fue celebrado el 16 de diciembre de 1692, cerca de las murallas de la Plaza de Yumbel, llamado “San Carlos Austria”, con el mayor número de caciques nunca visto antes, según carta del mismo Gobernador a su Rey”. El 15 de diciembre de 1694, celebró el tercer parlamento en el asiento de Choque Choque,  paraje situado algunas leguas al oriente de Lumaco. Se hizo notable esta asamblea por la presencia de los Caciques de Moquehua y Millapan, famosos por su valentía, éxito por la gran concurrencia de españoles y de aborígenes, y por haberse ratificado las condiciones de estilo “por aclamación” y sin deliberar. Estos Cabildos o Parlamentos, fueron idea de Marín de Poveda, después hubo otros sin éxito que marcaba Poveda. Que además sirvieron bastante para paliar la furia de los Mapuches.

La Gobernación de Marín de Poveda fue, en suma, de mucho trabajo y esfuerzo. Allí no hubo lugar para la pereza o la desidia. No se podía ser indiferente ante tanto problema que afectaba no solo a los peninsulares, sino que, también a los aborígenes. Había que actuar en forma sostenida, sin descanso, y el mejor ejemplo venia del Gobernador mismo, a quien se le encontraba en su despacho o en el terreno siempre trabajando.

Si bien desde joven había querido estas tierras, ahora ya, siendo un hombre de avanzada edad, y que desempeñaba el más alto cargo del Reino Español, por espacio superior a ocho años, mucho más cariño se había afincado en su corazón, porque se encontraba rodeado de una familia cuyos hijos (dos) habían nacido en Chile. Así incubo en su mente, el deseo de radicarse definitivamente en el Reino.

Cuando el 22 de diciembre de 1700 hizo entrega de su cargo  don Francisco Ibañez i Peralta se encontraba cansado de su actividad pública, fundó un Mayorazgo, negoció en la Corte un título de Marqués, como que Felipe V le acordó para él y sus sucesores, en forma de título de Castilla, el de Marqués de Cañada Hermosa, d acuerdo a la Cédula de 24 de Agosto de 1702. El Mayorazgo correspondiente se fundó en una dilatada estancia del Distrito de Quillota.

Un juicio de residencia que le siguió su sucesor, no sólo lo absolvió  de culpa, sino que le dio la oportunidad de demostrar su cariño por esta tierra chilena radicándose en Santiago, donde vivió los últimos años de su vida rodeado de su familia y de respetuosas consideraciones del gran grupo social que había formado, atraído por el prestigio de los suyos y por el alto cargo que había desempeñado en el Reino. Falleció el 08 de Octubre el 1703, a la edad de 83 años. Su descendencia siguió ostentando título de marquesado hasta que, don Bernardo O” Higgins abolió todos los títulos nobiliarios a través de uno de los primeros decretos que dictó, figuraba el de “Marques de Cañada Hermosa”, que precisamente era de don Tomás Marín de Poveda.

(Primera Parte)

Fuente: (Crónicas de Rengo)

Octubre 2018.

 

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