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El Hospital de Marchigüe desarrolló una Feria de huertos Escolares y Comunitarios, con el propósito que la comunidad, partiendo por los niños, aprendan cómo alimentarse de forma saludable.

Lechugas, acelgas, espinacas, rabanitos, tomates y otras hortalizas cultivadas en almácigos hechos con botellas recicladas fue el escenario de la “Feria de Huertos Escolares y Comunitarios», una iniciativa organizada por el Hospital de Marchigüe y que se llevó a cabo en la plaza de Armas de la comuna.

La instancia forma parte de las actividades enmarcadas en el Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS) y tiene como propósito  compartir e intercambiar ideas sobre los distintos trabajos de promoción de la salud que se realizan en la comuna.

“Los huertos escolares, no sólo permiten a los alumnos obtener de manera lúdica información sobre la producción de alimentos, también genera valiosos espacios de aprendizaje para generar hábitos y estilos de vida saludables, como el consumo de verduras y compartir en familia, entre otras materias. Es por eso que el Hospital de Marchigüe organizó esta actividad, en el marco de la promoción y educación de estilos de vida saludables”, manifestó Carolina Vargas, asistente social del Hospital de Marchigüe.

Isabel Acuña, profesora del Instituto Cardenal Caro, relevó que “estos espacios buscan involucrar a los estudiantes en la producción misma de sus alimentos para así hacer conciencia sobre la comida sana, el reciclaje, la reutilización y el respeto por la naturaleza en general. Si bien la vinculación más directa de la huerta es con los contenidos de la asignatura de Ciencias, se trata de un recurso que puede ser usado en Artes, Tecnología, Educación Física y Salud, entre otras”.

La comunidad también estuvo presente en esta actividad con diferentes stands de comida saludable. Al respecto, Eugenia Yáñez, perteneciente el Grupo de Deshidratados Pailimo, indicó que “recibimos la invitación por parte del Hospital de Marchigüe y quisimos participar de inmediato. Fue una experiencia maravillosa el poder mostrar que sí se puede deshidratar y comer de manera más saludable”.

Sofía Espinoza y Josefa Guerrero, alumnas del Instituto Cardenal Caro, señalan que “nuestro huerto vertical, implementado con riego por goteo y con material reciclado ha servido para hacer trueques con la comunidad. Hemos intercambiado lechugas por cartulina, por ejemplo, por lo que además de contribuir con alimentar mejor a nuestras familias y a nosotros mismos, ahorramos en algunos materiales que nos piden en el colegio”.

Martín, estudiante de la Escuela de San Miguel de Viluco, coincidió que “lo que cultivamos es consumido por nosotros mismos en el colegio. Aprendemos qué es sano comer y qué no. Además, yo quiero ser un agricultor cuando grande, por lo que me gusta plantar hierbas y cultivar mis propios alimentos”.

De esta forma, el Hospital de Marchigüe va delante de muchos recintos dando un ejemplo de cómo dar pauta a la comunidad sobre una vida saludable en base a hábitos nutricionales que marcan la diferencia para un cuerpo y mente sana.

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