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Lucía Martínez

En el último tiempo, ha aumentado la conciencia sobre la contaminación por plásticos en los océanos, sumado a ello, ahora somos más conscientes de los plásticos de un solo uso, invisibles para algunos en acciones que efectuamos a diario, desde tomar líquidos con una “bombilla plástica”, hasta usar “bolsas plásticas” para nuestras compras en el supermercado.

En Chile, se generó todo un debate el 2017 respecto de prohibir el uso de este producto en 102 comunas costeras, y este año el gobierno propuso ampliar la medida a todo el territorio nacional. Esto, debido a la mayor conciencia y conocimiento de los efectos nocivos que generan muchos plásticos de un solo en nuestro medio ambiente.

Estamos conscientes que somos parte de un todo, y que cada acción por muy personal que sea, tiene un impacto en nuestro entorno. Hoy los desafíos del reciclaje están más presentes que nunca, y como sociedad, sabemos que generamos efectos negativos si mantenemos el actual modelo de consumo.

Es por ello, que fuimos pioneros en el año 1983, en el uso de repuestos para algunas categorías de productos en la industria cosmética, reduciendo hasta un 86% el uso de plástico comparando el envase de repuesto con el envase comercializado regularmente y empujamos recientemente la producción de envases desde residuos post-consumo para el 100% de nuestros envases de plástico PET (N°1) en la línea Ekos.

Debemos ser conscientes de que más que vivir, convivimos, más que existir, coexistimos, y más que ser, somos. Todos debemos ser parte de la solución, buscando vivir en un mundo mejor para nosotros y para las generaciones futuras.

 

 

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